11 Diciembre 2007 | Actualizacion: 19:53
11-12-2007| 07:12 | Archivado en Politica
Jorge Almela (Vh).- El capitán de cualquier disciplina debe dar ejemplo al resto del grupo. Por esta razón, en un momento en el que parece que todo el mundo ha perdido la fe, Gianni De Biasi saca su mejor repertorio de motivación.
Pasadas las once de la mañana, la plantilla del Levante saltó a uno de los campos que tiene el club en Buñol para entrenar. Lo que no esperaba ninguno, es que iba a ser una sesión de trabajo en la que De Biasi sería el protagonista. Dividió al vestuario en dos equipos. Por un lado: Descarga, Serrano, Álvaro, David Castedo, Ettien, Fuego, Tommasi, Juanma y Geijo; y de otro: Manolo, Reynaldo, Cirillo, Robusté, Riga, Berson, Viqueira, Saúl, León y Arveladze.
El técnico italiano ensayó con los suyos la presión al balón, la salida rápida en tres o cuatro toques y cómo replegarse lo antes posible cuando el esférico ya no está en su posesión. Durante las casi dos horas de entrenamiento, no dejó de hablar, corregir y ayudar a cada uno de sus jugadores. Incluso, tuvo charlas individuales como Ettien David. En definitiva, ‘recargó las pilas’ del optimismo y la confianza en sus jugadores. O por lo menos, lo intentó al máximo.
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