“Compañeros genéticos de la Humanidad”

25-06-2008| 02:06 | Archivado en Politica Imprimir este articulo

El discurso de la extensión de derechos ha servido hasta ahora al PSOE para simular la falta de programa y la inconsistencia de una ideología que ha dejado de creer en valores positivos. Hasta la fecha, la política de ampliación de supuestos derechos ha consistido básicamente en proponer un Ministerio de Igualdad y en abolir algunas palabras del diccionario (padre, madre, hombre, paternidad, aborto, adoctrinamiento) para sustituirlas por eufemismos. La cosa habría quedado en mera retórica propagandística destinada a mentes adocenadas (o sea, a españoles adultos en edad de votar), si no fuera porque de todo ello nuestra izquierda ha derivado leyes que van contra el verdadero sentido de las cosas, contra los derechos fundamentales y contra la libertad del ciudadano. Es decir, leyes de rasgos totalitarios. Cuando se carece de ideas para resolver los problemas de la colectividad y para afrontar el futuro con garantías, se recurre a la demagogia y al populismo. Los mensajes se vuelven así retóricos y apelan a los sentimientos, no a la razón. Y la política se torna obscena.

Toda la gestualidad del señor Rodríguez, su lenguaje verbal y no verbal, sus intervenciones públicas, sus discursos parlamentarios y sus compromisos (?) políticos, se mueven en el terreno de la utopía sentimental. Y así el recuerdo de los muertos nos lleva a excavar cunetas en toda España (pero solo para buscar de manera selectiva algunos muertos del pasado). El sufrimiento de los hombres que se creen mujer nos lleva a considerar que el sexo se puede elegir, y aplaudimos el compasivo pago de las operaciones de cambio de sexo con cargo a la Seguridad Social. Y la angustia de la muchacha que, embarazada, considera que su futuro profesional no puede detenerse por tan incómodo asunto, nos induce a considerar la reforma de la legislación para que el feto sea considerado material desechable de la misma importancia que el pañuelo de papel usado… La muchacha vuelve a sonreír y, al fin feliz, se siente de nuevo libre. El cartel electoral está completo. E ilustra muy bien el programa de la izquierda. Pero se nos había olvidado algo: los pobres animalitos. Y empapados de espíritu franciscano, se nos propone ahora que declaremos “compañeros genéticos de la humanidad” a los monos. La política de extensión de derechos no es más que una huida hacia adelante provocada por la falta absoluta de convicciones y por el fracaso de la ideología que debería sustentar a todo partido político, incluso cuando sus siglas son PSOE o IU.