3 Septiembre 2008 | Actualizacion: 23:21
03-09-2008| 11:09 | Archivado en Politica
Garzón, que vive en estado permanente de “vedette”, le acaba de hacer otro gran inestimable servicio al Gobierno socialista de Zapatero, sumido en la tragedia de la crisis económica y de la legiones de parados, convirtiéndose en pretendido salvador de la memoria histórica.
Garzón que ha oficiado al servicio del PSOE en el Gobierno y el Congreso de Diputados, ahora le hace la cama y le pone alfombras, para que chirríen los somieres y oculten el verdadero drama actual de los españoles: los dos millones y medio de parados y los que te rondaré morena.
De paso, Garzón, que casi siempre está haciendo de todo menos de juez (viajes, conferencias, libros, saraos, estudios, etc…), se saca su buen bocado de publicidad. El hombre después de tirarse unas estupendas vacaciones ha vuelto en plan estrella a los platós y ha irrumpido en los espacios siderales con el fulgor de los flashes.
A Garzón le gusta más la foto de lo que le agradaba a Lola Flores y el hombre se pone nervioso si todos los días no ocupa las portadas de los periódicos y las aperturas de los informativos de radio y televisión.
Ahora, a los 72 años de comenzar la última guerra civil española, Garzón quiere recuperar la memoria histórica y se ha lanzado a inquietar las tumbas de los muertos, desoyendo la máxima evangélica “Dejad que los muertos entierren a sus muertos”.
Cierto es que los familiares de los caídos de filiación izquierdista o de los pasados a cuchillo por las hordas franquistas tienen derecho a saber donde están enterrados.
Pero también tienen ese derecho los familiares de todos los que cayeron por los desmanes de las hordas izquierdistas, que son las que comenzaron arreando estopa, quemando iglesias y conventos, fusilando curas y monjas, a las que violaban también, y se divirtieron lo suyo sacando a gentes de sus casas y llevándosela a las cuentas de las carreteras a ejecutarles a base de tiros en la nuca.
Llevamos 33 años en que sólo hay víctimas de la izquierda en la guerra civil y han tachado con tippex a todos los que la izquierda mató en el mismo período conflictivo, para ellos no hay memoria histórica.
A mi el PSOE casi me fusiló una vez que se me ocurrió escribir sobre la historia de la Patrona de mi pueblo, organizó, encabezado por un ex cura funcionario del cuento público, todo un movimiento, porque en el relato histórico tuve que contar, cómo no, que el cura, el 8 de noviembre de 1936, fue torturado, clavándole agujas saqueras en el pene y los testículos, rociado de gasolina, quemado vivo y rematado de varios tiros en la cabeza, para que dijera dónde había ocultado la imagen histórica de la Virgen. Y no lo dijo.
Casi me lincha la izquierda por haber recordado aquellas cosas, por haber puesto el dedo en la llaga. Y ahora la izquierda, el PSOE, a través de Garzón, nos quiere levantar media España y ponerse a escarbar, a poner el dedo en la llaga, a buscar los muertos de izquierda, olvidándose de los de derecha.
Si hay que hacerlo, que se busque a todos, a los muertos de la izquierda y de la derecha, aunque mejor sería tranquilizarnos y aprender a vivir civilizadamente, como las personas, a aprender y acostumbrarnos a no agredirnos, a no martirizarnos y a no fusilarnos los unos a los otros.
Garzón se ha sacado su nueva ración de publicidad gratuita, que la necesita cual vedette del Ruzafa o el Alkázar, , le hace falta, le erotiza. Y al PSOE le ha servido de sordina, de cortina de humo, para tapar las vergüenzas de la crisis económica y de los dos millones y medio de parados. Cualquier día de estos los socialistas le van a hacer en el paseo de la castellana de Madrid un monumento al incondicional e impagable Garzón. Todo por el PSOE.