Los juicios del milenario Tribunal de las Aguas de Valencia han sido siempre verbales. La palabra denunciaba, defendía y sentenciaba. Es una palabra oral, con todo el valor y dignidad que la institución y las personas encarnan.
Paraula de llaurador ha sido siempre la expresión utilizada por nuestros agricultores cuando cerraban un trato comercial sobre sus cosechas en el propio campo. No eran necesarios los papeles, ni los testigos.
La palabra dada ha sido respetada siempre y tenido una gran importancia en el seno de nuestro pueblo, en las relaciones entre nosotros.
La palabra, cuando es utilizada seriamente, con propiedad, con la consideración y respeto debidos, es una palabra eficaz, germinadora.
Nacemos hoy con la intención de ser palabra valenciana y de los valencianos, foro de encuentro, punto de reunión, altavoz y medio de comunicación de un pueblo cargado de historia y tradición, de cultura, que se expande y progresa en el tiempo.
Salimos a la plaza pública con la intención de ser la palabra del mayor número posible de valencianos, una palabra que fortalezca nuestras raíces y que ayude al desarrollo y bienestar del pueblo valenciano.
Una palabra genuinamente valenciana, atenta a nuestras cosas y nuestra gente, sensible a todo lo que nos rodea, que capte la realidad diaria en todos los ámbitos de nuestra sociedad, reflexione sobre ella y la sepa comunicar.
Una palabra que va a ser fundamentalmente palabra de nuestros lectores, de nuestro pueblo, a cuyo servicio salimos a la calle, para cumplir con responsabilidad la misión que toda sociedad encomieda a los medios de comunicación.
Valéncia hui empeña hoy su palabra en ser nuestra palabra, la palabra de los valencianos.