El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana ha estimado el recurso interpuesto por las universidades de Valéncia y Alicante contra las órdenes de la Conselleria de Cultura, Educación y Deporte de 13 de marzo de 2006 que no reconocían la titulación de Filología Catalana para acreditar el conocimiento de valenciano en las oposiciones a los cuerpos docentes no universitarios.
El Tribunal, siguiendo los mismos argumentos que la sentencia número 75/1997 del Tribunal Constitucional, avala la doble denominación de valenciano y catalán para el nombre de la lengua de la Comunitat Valenciana al considerar que es llamada “oficialmente ‘valenciana’ en su Estatuto de Autonomía, y en el ámbito académico ‘catalana’”, aseguraron las mismas fuentes.
El órgano que ha dictado la sentencia, una sección de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, se ha cargado no sólo la histórica la Lengua Valenciana, sino las Sentencias a favor de ella dictadas por el Pleno de la Audiencia Territorial de Valencia de 1987 y el Pleno del Tribunal Supremo de 20 de noviembre de 1992, sentencias estas impecables técnicamente, que fueron fulminadas por el Tribunal Constitucional, tribunal de revisión política de todo lo que hacen los tribunales de justicia ordinarios, con jueces y magistrados de carrera, gracias a un valenciano catalanista, Tomás Vives Antón -juez que fue por la cuota política, penalista y no filólogo, quien fue ponente de la famosa sentencia del Constitucional de 1997, donde se daba la razón, en contra de todo el procedimiento instruido y enjuiciado por Magistrados de carrera, a los catalanistas y a la Universidad de Valencia contra Alternativa Universitaria.
Esta nueva sentencia, que ha contado con los dictámenes emitidos por la catalanista Academia Valenciana de la Lengua, se carga de nuevo el Estatuto de Autonomía en lo referente al idioma de los valencianos, así como toda la historia, tradición, realidad, ciencia y sentimiento de los valencianos.
La sentencia de 20 de noviembre de 1992, del tribunal Supremo, dejaba bien claro que el idioma de un pueblo no era sólo cuestión de filología, sino un crisol de historia, tradición, sentimiento, voluntad, ciencia, política y voluntad de un pueblo, no era propiedad exclusiva de los filólogos, sino del pueblo que la usa, que la ha mantenido viva hasta la fecha.
Realidad esta que el PP y el PSOE no han querido nunca contemplar entregando la Lengua Valenciana a los grupos de presión política catalanistas, actividad que está siendo potenciada de manera muy activa por la Academia Valenciana de la Lengua, partidaria del anexionismo lingüístico a Cataluña.