Pablo Segarra (Vh).- Las elecciones generales del 10 de marzo no sólo van a marcar un antes y un después en la vida política del PSOE y el PP, de Zapatero y Rajoy, sino también del valencianismo político.
Todas las encuestas reflejan una situación de empate técnico, pero con una ventaja de casi tres puntos del PSOE. Por tanto, lo normal es que Zapatero vuelva a gobernar, o bien con ERC o bien con CiU. Y en el mejor de los casos para Rajoy, es decir, que ganara por poco a ZP, también tendría que gobernar con la Convergència i Unió de Artur Mas, más soberanista que en la época de Jordi Pujol.
En el espectro valencianista se están produciendo movimientos en aras de la unidad y la cohesión. Desde Opció Nacionalista, su presidente, Carles Choví, aboga por una plataforma de unidad.
En la misma línea está el líder de Coalició Valenciana, Juan García Sentandreu.
El presidente de UV, José Manuel Miralles, deberá unirse o dimitir. No hay opción: o unidad y posibilidad de éxito, o división y fracaso seguro.