Desde el mismo momento de su creación por PP y PSOE, la Academia Valenciana de la Lengua ha estado bajo control catalanista.
En el momento de su fundación y composición original, el PP gobernaba con mayoría la Comunitat Valenciana, a pesar de lo cual entregó la mayoría de la AVL al catalanismo.
Fue una imposición de Jordi Pujol al PP, si quería que Aznar contara con los votos de CiU para gobernar España.
El PP no encontró en la negociación mejor moneda con que pagar a los catalanes que malbaratar la entrañable seña de identidad de los valencianos.
En esa línea de rendición y entreguismo, el PP consintió un nuevo y definitivo acoso y derribo a la Lengua Valencia, incluir la AVL en el Estatuto de Autonomía, con lo cual es ya prácticamente imposible derogarla.
Teniendo mayoría parlamentaria el PP, los académicos, desde un primer momento, fueron mayoritariamente afectos al PSOE, a EU y al catalanismo. Los pocos valencianistas que propuso el PP eran octogenarios, nonagenarios, murieron al poco, y los que sobreviven se alquilaron, traspasaron o se vendieron con gran facilidad al catalanismo.
El proceso de catalanización de la AVL, que es la que debiera fijar, limpiar y depurar la genuina Lengua Valenciana, en teoría, va a marchas forzadas.
Un candidato de Esquerra Republicana de Catalunya, el partido radical independentista de Carod Rovira, forma parte de los tribunales de selección y elección de los nuevos funcionarios de la Academia Valenciana de la Lengua.
El PP abdicó en su día de ejercer su sagrada misión de velar por la pureza de la genuina Lengua Valenciana y la ofreció en bandeja en su día al PSOE y a CiU, y últimamente a ERC, para que hagan con ella lo que pretenden, que no es otra cosa que deformarla, suplantarla y sustituirla por la lengua catalana.
Los del PP pasarán a la historia del Reino de Valencia como los necesarios colaboradores y cómplices del genocidio de la Lengua Valenciana, un crimen de lesa humanidad contra el pueblo valenciano por el exterminio de su lengua.