EUROPA PRESS.- Dos de cada tres niños de la Comunitat Valenciana que han padecido cáncer consiguen una recuperación completa, pero a un 33 por ciento de ellos les queda algún tipo de secuela física, psíquica o sensorial que les impide incorporarse a su vida anterior con normalidad.
Estos son los principales datos del informe realizado por la Asociación de Padres de Niños con Cáncer (Asparon) y Fundación Seur a partir de 843 familias residentes en las tres provincias durante un año y que hoy presentaron en rueda de prensa los presidentes de estas asociaciones Jesús María González Marín y Ramón Mayo, respectivamente, junto al director general de Atención al Discapacitado, Pedro Hidalgo.
Así, la mitad de los afectados con secuelas presentan sólo una de ellas, el 23 por ciento tiene dos, el 10 por ciento sufre tres y el 17 por ciento restantes manifiesta más de tres. Al respecto, el presidente de Aspanion, Jesús María González Marín, detalló que las secuelas físicas más importantes son la atrofia muscular, de cadera y de columna; maxilofacial o dentales, cicatrices, así como infertilidad. Por su parte, las psíquicas más comunes son el miedo y la angustia que les quedan a los menores, mientras que las sensoriales son la sordera y la ceguera.
González Marín constató que estas secuelas les impiden a los niños volver a llevar una vida normal en las mismas condiciones que el resto. Por ello, exigió a la Administración que acerque los centros de rehabilitación a los enfermos para evitar así los cambios de residencia obligados de las familias y que se extiendan asimismo el servicio de atención domiciliaria ya que en la actualidad, según dijo, sólo se presta desde el hospital La Fe de Valencia, lamentó. "Ya se desplazan bastante para recibir el tratamiento, como para que también tengan que hacerlo durante la rehabilitación", apuntó.
Del mismo modo, pidió más recursos para tratar las secuelas ya que, puso como ejemplo, la Administración sólo financia los tratamientos para la sordera si afecta a los dos oídos. Otro de los problemas, expuso, es que "no siempre las secuelas son reconocidas como minusvalías ni éstas suponen situaciones de dependencia". En ese sentido, pidió "más sensibilidad" a los técnicos ya que citó el caso de un menor al que le denegaron la minusvalía pese a que le faltaba un ojo pero se la coincidieron porque ese día tenía otitis.
MINUSVALIAS
Los niños oncológicos pueden solicitar la condición de minusvalía durante el tiempo que dura el tratamiento y, una vez terminado, en caso de perdurar algún tipo de secuela que altere la situación de su vida cotidiana se valora nuevamente por parte de la administración correspondiente.
El cáncer infantil más frecuentes es la leucemia, seguido de linfomas y los tumores del sistemas nervioso central. Por edades, se constata una ligera mayor incidencia de esta enfermedad en niños que en niñas exceptuando la horquilla de edad que comprende de 0 a 4 años. En la actualidad, las franjas de edad de 10 a 14 y de 15 a 19 son las más numerosa en este estudio.
Por su parte, el director general de Atención al Discapacitado, Pedro Hidalgo, destacó la creación en esta legislatura de un Centro de Atención Integral a las Personas y a las Familias, que estará integrado por todas las consellerias relacionadas con lo social, como Sanidad, Bienestar Social, Educación y Trabajo. Así, resaltó que desde este centro se coordinarán todas las políticas trasversales de atención a las personas "desde que nacen hasta que mueren" y a sus familias.
En ese sentido, expuso que desde este centro, entre otros objetivos, se tratará de dar respuesta a "los conflictos" que surgen en el seno de una familia cuando se diagnostica un cáncer o una discapacidad a uno de sus miembros a una edad muy temprana.