Al Consell de la Generalitat Valenciana le ha pillado en bragas la sentencia del Teatro Romano y no sabe, no contesta.
Los alcaldes del PP de los pueblos más importantes, comenzando por el de Sagunt, al unísono dijeron que a desmontar la barbaridad hecha allí por el PSOE, a acatar la sentencia. Por el contrario, la cúpula, que no tiene nada que ver con las bases, no abrió ayer la boquita para nada.
La consellera de Cultura, Trini Miró, que es la que está obligada a desmontar el alicatado panteón socialista de Sagunt, lo único que ha sabido decir a través de su jefe de obstáculos de prensa, es que, hasta que no les llegue oficialmente la sentencia y la estudien, no se va a pronunciar.
Excusa de mal pagadora, porque la sentencia está publicada en diario papel y diario electrónico, al menos en el nuestro, y es de suponer que algún morbo le habrá llevado a leérsela.
Si Trini no tenía ni idea del problema del Teatro Romano, el que sí ha dado la hora es el conseller de Infraestructuras, Mario Flores, tan cuestionado por su mandato en el Puerto de Alicante como por la CV 35-Pista de Ademuz, quien ha dicho que no sean desmontadas las obras, porque hay gente que así lo pide.
Mario Flores no sabe que quien pide que no se levante el alicatado es el PSOE, que lo puso, como tampoco debe saber que el PP, en el programa electoral de 1995, insertó desmontar el alicatado del Teatro Romano entre las promesas al respetable.
No obstante, siendo ignorante de estas cosas, Mario Flores, lo que sí debe saber, al menos por chusquero, es que las sentencias de los Tribunales de Justicia han de ser acatadas y cumplidas, lo cual es de libro “d’escola de cagons”. Y el Supremo ha dicho que a dejar el Teatro Romano como estaba la víspera del comienzo de las ilegales obras socialistas allí perpetradas.
A Ricardo Costa y a Vicente Rambla, tan locuaces siempre, aún no les he escuchado decir nada sobre la sentencia. Lo máximo el anuncio de un futurible: Rambla se reunirá con todas las instituciones implicadas para “valorar el alcance de la sentencia del Tribunal Supremo”, como si no estuviera más clara que el agua cristalina de la montaña, y “consensuar una solución”.
Esperemos que el consenso no sea con el PSOE, que fue el promotor de la salvajada que sepultó las ruinas romanas de Sagunt.