Una finca de 12.000 metros cuadrados ubicada en Pedreguer, incautada a Francisco Javier Martínez, ‘El Franky’, uno de los entonces narcotraficantes más buscados, será reconvertida en un centro temporal de atención a enfermos mentales.
La finca, que cuenta con un chalé, fruto probablemente del negocio del narcotráfico, albergará el centro de discapacitados físicos y psíquicos, por decisión del conseller de Bienestar Social de la Generalitat, Juan Cotino, mientras se sustancie un recurso presentado por el narco, en el intento de salvar la propiedad.
El traficante estaba huido de la Justicia una docena de años, cuando fue condenado a 17 años de cárcel, implicado en la Operación Nécora, hasta que cayó en manos policiales, trabándose sobre él todo tipo de acciones para que penara por su comercio con la droga.
Las drogas en los cuerpos de los jóvenes suelen dañar los cerebros. Son muchos los que tras períodos intensos de adicción a la droga, acaban afectados en sus psiques.
Por ello, nos debe parecer bien y aplaudir la iniciativa que ha tenido el conseller Cotino de que una propiedad adquirida con los beneficios de la venta de drogas a jóvenes, sirva para intentar recuperar, paliar o curar a enfermos mentales.
Esta manera de obrar debería extenderse más, pues la sociedad está falta de medios materiales, de instalaciones y de efectivos que ayuden a hacer Justicia de verdad, a restablecer el daño quebrantado. El mal hecho.
Me ha gustado que Cotino piense, haya dicho y hecho, que propiedades fruto de la delincuencia organizada, en la que numerosas personas cayeron en el problema de la droga, puedan ser disfrutadas ahora por personas y familias con necesidades sanitarias y sociales. Y también por jóvenes que cayeron en la trampa de la droga y se arruinaron moral y físicamente.
Ha estado certero y humanísimo el conseller al decir que con medidas de este tipo se cumple una doble alegría, el haberle quitado la finca a un criminal para que pueda ser utilizada por personas que realmente lo necesitan, en bastantes casos, víctimas de este tipo de operaciones.
Si todos actuaran siempre con la precisión y claridad con que ha actuado Cotino en esta ocasión, los delincuentes que se lucran de matar a nuestros jóvenes con drogas se lo pensarían mejor a la hora de elegir la actividad delictual, porque no sólo quedarían privados de libertad un buen tiempo, sino que, además, al salir a la calle, estarían sin los rentables frutos de este tipo de operaciones.
Ejemplar actuación de Cotino, que cunda.