Sigo esperando que la marabunta de grupúsculos catalanistas y de la supuesta izquierda local valenciana monten la orquesta campaña de costumbre y clamen con fuertes alaridos, con la hipocresía de costumbre, rasgándose las vestiduras y todo, condenando las brutales y salvajes agresiones perpetradas por los Boixos Nois en Barcelona contra seguidores del Valencia CF, al término del partido de fútbol del pasado miércoles por la noche.
Los bravucones catalanistas seguidores del Barça se despacharon a gusto contra nuestras peñas y hasta se metieron con una señora mayor que viajaba en la expedición por el simple hecho de llevar colgada al cuello una bufanda del Valencia.
Cuando los catalanistas ejercen de fascistas y terroristas, aquí nadie abre la boca. Por el contrario, si algún jovencillo blavero, en virtud de su edad, monta algún pollo o cirio, los catalanistas se desgañitan desesperados y exigen que hasta intervenga el Tribunal Internacional de La Haya.
El Valencia C.F., y no sólo las peñas, debiera haber ya elevado la correspondiente protesta ante el Barcelona por lo ocurrido y exigido las debidas explicaciones, propósito de enmienda y deseo de que lo sucedido no vuelva a ocurrir.
Los partidos políticos de aquí ya debieran haber pedido la dimisión del Delegado del Gobierno socialista en Barcelona y del conseller de la Generalitat catalana responsable de los Mossos d´Esquadra, la policía autonómica de allá, por no haber previsto los dispositivos policiales suficientes, que en partidos de alto riesgo suelen establecerse en las comunidades autónomas civilizadas y demócratas.
Como quien tenían que salir “cardados” eran los seguidores del Valencia, a las autoridades deportivas y policiales de la capital del Imperio se la sudó y pasaron de ejercer la responsabilidad que por ley tienen encargada y delegada.
De esta manera tenemos que las Peñas Valencianistas están abandonadas de la mano de Dios, lo que traducido al romano paladín quiere decir que están abandonadas por las autoridades políticas, deportivas y policiales de aquí y de allá.
Ni el Consell, ni el Valencia, ni los partidos políticos y demás historias competentes se han alzado de su tradicional debilidad, cobardía y pasotismo, plantando cara a los agresores catalanistas, exigiendo su identificación, detención y puesta a disposición judicial.
Esto no va a ocurrir, somos así de insensibles y blandengues. Dejaremos que sólo sean fascistas y terroristas los blaveros, gracias a las orquestadísimas campañas de los catalanistas, quienes, nada que mea un gato, corean a pleno pulmón dedicada a los valencianistas la cantinela de siempre: “Vosotros fascistas, sois los terroristas”.