El Pleno del bien pagado Consell Valencià de (In)Cultura de la Generalitat Valenciana aprobó ayer, con el dignísimo y decentísimo voto en contra de la pintora Elena Negueroles, “mostrarse contrario a la destrucción de las obras de rehabilitación del Teatro Romano de Sagunto”, basándose en que costaría muchísimo dinero, que el monumento sufriría mucho daño con la demolición y que allí ya no se podría hacer funciones teatrales.
“Mentira cochina” que dicen en mi pueblo. Con el acuerdo adoptado, los señores miembros del CVC se han manifestado como “tapatroles”, “marrulleros”, descarados y pasados de listos.
Cada mes se llevan una nómina con un buen fajo de billetes por reuniones como la de ayer que apenas duró diez minutos y por la cual, sólo Grisolía -a quien ya le llaman el “taxímetro de oro”- se llevó más de 600 euros-petrodólares.
Todos los argumentos expuestos son una gran mentira. Primero, callan que las obras son ilegales y que están obligados a cumplir con lo ordenado por el Tribunal Supremo. La “marrullería” consiste en ignorar lo que dice la actual Ley socialista de Patrimonio Histórico Español y las propias sentencias en todas las instancias de los Tribunales de Justicia, por las que se condena a la Generalitat Valenciana a que desmonte las ilegales obras allí realizadas en tiempos del emperador Joan Lerma y su césar Ciprià Ciscar.
El PP, que le sigue teniendo miedo al PSOE a pesar de haber ganado las elecciones de aquí, ha debido darle órdenes a Grisolía de que maree la perdiz todo lo posible y le ponga en bandeja la no reversión de las obras y como la mayoría de miembros del CVC son de izquierdas y catalanistas y no van a ir en contra del PSOE que autorizó tamaña barbaridad arquitectónica, pues todo es coser y cantar.
Vergonzante es el argumento del CVC diciendo que la demolición le haría mucho daño al monumento, ocultando que hay informes, hoy en poder de la Conselleria de Cultura y de los Tribunales, que dicen todo lo contrario.
Y ya lo que clama al cielo por su cinismo es que digan los del CVC que si quitan dichas obras ya no se podrá hacer funciones culturales en el Teatro Romano.
Toda la vida se ha hecho funciones en verano en las ruinas del Teatro Romano, hasta recitales de música, aparte de que unas ruinas arqueológicas son para ser contempladas, admiradas, estudiadas, leídas, comentadas, visitadas, “musealizadas”, pero no para hacer astracanadas, orgías, discotecas, cabarets y botellones.