Los “padres de la patria” de esta autoctonía -tanto los de derecha como los de izquierda- saben que se han arreglado el cuerpo y el saquito con una inmoral e ilegal entrada de ingresos de dinero público llamada pensiones que es de escándalo.
Aparte del derecho que tienen, como todos los españoles, a paro y pensión del sistema general de la seguridad social, sin base legal alguna, se han armado ellos mismos una orgía de pasta por la que cobrarán indemnización por paro y jubilación hasta que se mueran, aparte de lo que les toque por la seguridad social.
Cobrarán por doble partida una misma cosa, el aburrirse tocando botoncitos en sus escaños, cuando van a comisiones o sesiones plenarias -que no siempre van- y teniendo más vacaciones que en las escuelas.
El cobrar doble un trabajador al final de su vida, siendo un milagro, no es problema, si es que un ingreso procede de lo privado y lo otro de lo público, pero lo inmoral es parar el cazo a la teta del dinero público, además de lo que se han llevado cada mes del bingo mensual de ser diputado, que no es moco de pavo, regalado el sueldo con dietas, pluses y kilometrajes a todo meter, todo lo cual nos cuesta un ojo de la cara, medio del otro y una riñonada a cada contribuyente.
¿Por qué un diputadillo a Corts Valencianes -pueden preguntarse- tiene que cobrar -a costa del erario público- dos indemnizaciones de paro y dos pensiones de jubilación hasta que se muera, con sólo haber estado dos legislaturas calentando el culo del asiento en el hemiciclo de Les Corts, mientras un currante normalito de la calle ha tenido que pasar 40 o 50 años trabajando como un bestia para, al final de la vida, cobrar una mísera pensión que no le llega ni para comprar yogurts en el supermercado? Este acuerdo ilegal, inmoral e indecoroso de Les Corts Valencianes fue recurrido por Coalición Valenciana, en el tiempo en que tenía en su cantera al ex diputado tránsfuga del PP, Javier Tomás, recurso que fue admitido a trámite, por entender el tribunal al que correspondió juzgar que había materia de sobra para debatir y analizar.
Principio de igualdad
El recurso se basaba en que el acuerdo vulneraba el principio de igualdad respecto al sistema de pensiones del que gozan los diputados valencianos respecto al que tenemos el resto de los españoles.
También esgrimía el argumento de que el acuerdo se había adoptado sin tener un informe económico previo que cuantificara el importe del acto administrativo aprobado, lo cual viciaba todo el procedimiento y lo invalidaba, y permitía obtener del tribunal la nulidad del acuerdo de pensiones adoptado en Corts por asombrosa unanimidad. En honor a la verdad, hay que decir que los servicios jurídicos de Les Corts advirtieron de ilegalidad a la institución, dijeron que era el acuerdo manifiestamente ilegal.
Ahora, Javier Tomás, sorpresivamente, se ha presentado ante el tribunal y ha presentado un escrito de desistimiento del procedimiento, sin consultar a Coalición Valenciana, ni al abogado y procurador que ostentaban su representación procesal, con lo que ha dejado vía libre a que los ex diputados a Corts Valencianes se repartan -hasta con efecto retroactivo- un botín de 50 millones de euros, unos 8.000 millones de las antiguas pesetas, insaculados de la bolsa de dinero público que Hacienda esquilma al personal contribuyente.
Además, ha puesto en casa al resto de diputados en activo, que cuando cesen en su cargo o se jubilan, tendrán doble pensión, la que les toca como a todo hijo de vecino y la resultante de este enjuague y engrase del “yo me lo guiso, yo me lo como”, que se han montado con total falta de vergüenza y escrúpulos.
La pregunta del millón es: ¿Por qué el ex diputado Javier Tomás ha desistido del recurso? El con cara, sólo cara, apariencia, de ingenuo que tiene, dice que ha desistido porque, como firmante del recurso, si lo perdía le correspondía pagar las costas del mismo. Lo cual es falso, porque los recursos sustanciados mediante el procedimiento ordinario -y eso lo saben hasta los estudiantes de Derecho que no salen de los bares de las Facultades- tienen como norma no imponer las costas al recurrente, salvo que hubiere temeridad o mala fe, que en este caso la fe es muy buena, porque se trata de atacar una aparatosa arbitrariedad de los políticos que se lo han montado chachi asignándose el pastón de la doble pensión. El caso llevaba toda la pinta de ganarlo el recurrente, el ex tránsfuga del PP Javier Tomás, pasado a Coalición Valenciana, partido del que ha sido expulsado por haber traicionado una iniciativa correctísima que le encomendó la propia formación.
Visto, oído y leído el asunto uno piensa, tal vez ingenuamente, que el caso está pidiendo un Fiscal a gritos por una parte, por si hubiera algo raro en el cambio de opinión del veleta y traicionero de Javier Tomás, y por otra, por si las martingalas de la Ley y sus trampas anejas no dejan, si se ve necesaria una llamada a la ética de los señores diputados, especialmente a los que se jactan de ser de izquierda, porque los del PP ya se sabe como son, para que reconsideren la injusticia del acuerdo y el agravio comparativo que se han montado con respecto al resto de los españolitos y valencianitos.