Leemos mal el mundo y luego decimos que nos engaña. Son palabras del Nobel de la poesía, Rabindranath Tagore. También se dice que el asno da las gracias siempre con una coz. Y es que, con frecuencia, se olvida que los animales actúan al dictado de su instinto. Por eso, el refranero español habla con contundencia: “pájaro triguero, que no entre en mi granero”. Y es que cada animal se bandea al dictado de sus inclinaciones.
El que resulta bueno para una cosa, es perjudicial para otra. Que no es lo mismo un arado de vertedera que un arado patatero, ni un dolor estreñido que un dolor almorraniento.
Los habitantes de Novo Aripuana, ciudad brasileña del estado de Amazonas, están padeciendo una auténtica invasión de hormigas. Son carnívoras y están alterando los ritmos de la ciudad. Ya no es posible llevar a los niños a los parques o buscar el refugio de la sombra placentera del árbol. Los campos de cultivo, por el momento, han sido abandonados por los agricultores. Grillos, ratones y lagartos están siendo diezmados por la plaga. La hormiga “Solenopsis Richteri”, recibe los nombres de “hormiga de fuego” y “lavapiés”. Es carnívora y pasa por ser la más peligrosa del mundo. Su picadura “duele como un pinchazo con agua caliente”. Es oriunda de Sudamérica y podría matar a una persona que sufra alguna alergia. Atacan a animales domésticos, como perros, gatos y gallinas.
-Sólo hay una manera de combatir las plagas.
-Usted dirá.
-Lo dijo Marco Aurelio. Lo que no es bueno para el enjambre, no es bueno para la abeja.