Si pudiese volver a la juventud, cometería los mismos errores de nuevo, sólo que más temprano. Son palabras de la bella actriz estadounidense, Tallulah Bankhead. Por cierto, de ella decía A. Hitchcock en 1944 que le causaba problemas en los rodajes ya que trabajaba sin ropa interior. Lo que antes era excepción, ahora no. Se han derribado todas las barreras. Con frecuencia se olvida que, además de la maldad y la bondad, existen normas de convivencia que a todos les alcanzan por igual. Rousseau, uno de los impulsores de la Ilustración francesa ya propugnaba el regreso a la naturaleza. Fatigado de conceptos como estado y sociedad, quería regresar a la vida en libertad, sin ataduras, es decir, al hombre tal como es al nacer.
El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick pretende fotografiar a dos mil personas irlandesas desnudas, en zonas portuarias de Dublín. Es su último reto y, ciertamente, hay que reconocerle el poder de convocatoria que tiene. Se permite afirmar que “queremos gente normal, no exhibicionistas”. Pero esta vez ha tropezado con las leyes de Irlanda que prohíben la desnudez pública. Por el momento, se desconoce la decisión de las autoridades del país. Tunick empezó en 1992 fotografiando a personas desnudas en Nueva York. Desde entonces ha fotografiado a varios miles de mujeres y hombres desnudos, en zonas urbanas. Sólo en la ciudad de México logró reunir a 20.000 personas desnudas. “Sus modelos son voluntarios y únicamente reciben una foto firmada por su colaboración”.
-El sexo y el amor siempre van de la mano.
-Así será. Pero, si el amor es ciego, ¿por qué tiene tanto éxito la ropa interior?