Desconfía del médico joven y del barbero viejo. Así se decía en los tiempos en que al barbero le llamaban rapador y ejercía, además, de sacamuelas. Claro que, las generalizaciones, a veces, resultan engañosas. Séneca escribió que la juventud debe acumular y la vejez, usar. Pero, con demasiada frecuencia, se cambian los papeles. Cuando los años van cegando el manantial, hay quien se acerca a los barandales de la vida para apurar al máximo la luz del día. Otros, en cambio, por vicio, por cobardía o por depravación, se adentran en campos de sexo, sin respetar las normas de la existencia. Al final, todo lo que se hace acaba por conocerse, aunque algunos no hayan saludado nunca la vergüenza. Para ellos está el refranero con “la vergüenza de Angulo que, por taparse la cara, se destapó el culo”.
Ciertamente, la realidad supera con creces la imaginación del escritor más despierto. El titular que viene de publicar la prensa italiana, dice: “Dentista ofrecía servicios gratis a sus clientas a cambio de sexo”. El dentista italiano publicó, en su página de internet, un anuncio en el que ofrecía todos sus servicios profesionales de forma totalmente gratuita. Es decir, gratuita por lo que a euros se refiere. Cobraba con sexo. “Arreglos dentales de altísimo nivel a señoras y señoritas de buena presencia y que sepan valorar sus cualidades”. Lo que no explica la prensa es cómo se las va a arreglar el hombre si todos los días le salen varias mujeres, dispuestas al “gratis total”. Una periodista infiltrada descubrió la trama en toda su sencillez.
-Para muchos, la vida sólo es sexo.
-Ya lo decía Jardiel Poncela: el amor es una comedia en un acto, el sexual.