En vísperas de los buenos tiempos, o sea, en el siglo IV antes de Jesucristo, florecieron en la Grecia clásica los cínicos, que a pesar de la interpretación moderna del término, nada tenían de tal. El cinismo ha vuelto hoy con una fuerza inusitada a nuestro país, aunque no tiene nada que ver con la vieja escuela griega de filósofos, a cual más extravagante.
Nuestros cínicos hicieron una gran demostración el pasado día 7 de marzo, tras el asesinato de Isaías Carrasco. De repente la izquierda recordó que ETA mata. Y todo lo que estuvieron callando y ocultando tras el doble asesinato de Barajas, lo dijeron y mostraron ante el ex concejal de Mondragón. Nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque cínica.
La última exhibición, tal vez la más cínica de todas, la estamos viendo en las últimas horas. Se trata de un goteo de reacciones que rozan lo inaudito. Por ejemplo: “No admito que un día se nos acompañe en el dolor y, después, las cosas sigan como si no hubiera pasado nada”. La frase se entendería perfectamente si la hubiera pronunciado el familiar de una víctima del terrorismo, o algún representante del Foro Ermua, o algún miembro del PP o de UPD, el partido de Rosa Díez.
No fue así. La pronunció Rodolfo Ares, dirigente socialista, miembro destacado del partido que ha traficado con el término ‘paz’ durante años; el partido que ha puesto a De Juana Chaos en la calle; el que escondió a los dos asesinados de la terminal 4 de Barajas; el que ofreció paz por territorios en Navarra; el partido político que traicionó a la nación y mintió al Parlamento; el que ha estado negando durante años la extorsión que soportan los empresarios vascos y navarros por parte del terrorismo nacionalista; el que intentó impedir todas las movilizaciones contra ETA en la pasada legislatura y persiguió, asfixió económicamente y dividió a las víctimas.
Ese partido se rasga hoy las vestiduras ante la complicidad del PNV con los terroristas. Cuando ha votado en el parlamento regional vasco unos presupuestos que contemplan subvenciones a los etarras. Cuando ha mantenido negociaciones políticas con la misma banda terrorista que el PNV protege en los ayuntamientos. Cuando ha mirado para otro lado a la hora de ilegalizar a los que de repente quiere echar del ayuntamiento de Mondragón. Cuando ha pasado años negociando a escondidas con ellos.
Por cierto. La palabra griega ‘cinismo’, de la que procede el término cínico, significaba perro.