Alguien debería resucitar a Plutarco, o imitarle, para escribir unas nuevas vidas paralelas, en esta ocasión sobre el zapaterismo. Los tres o cuatro parámetros predominantes del inicio de la legislatura 2004-08 comparados con los de la presente, ponen en evidencia curiosas coincidencias.
Verbigracia, el agua, la economía, la defensa nacional o el terrorismo. La primera legislatura zapatera se estrenó con la derogación del Plan Hidrológico Nacional. La segunda lo hace con su reinstauración. Aunque, como decía Marx, la Historia se repite en forma de caricatura, de modo que el PHN se ha colado con nocturnidad y alevosía por la puerta de atrás.
Más caricaturas en las vidas paralelas zapateras. En 2004 nuestro ejército recibió la orden de huir de Irak, donde realizaba labores humanitarias. Hoy nuestro ejército recibe la orden de salir de Ceuta y Melilla (a propósito, ¿por qué nadie se pregunta si eso responde a algún acuerdo secreto entre Rodríguez y Mohamed?).
En 2004 los nacionalistas catalanes se preguntaban si el presidente del gobierno socialista se atrevería a aplicar en Cataluña o el País Vasco el artículo 8.1 de la Constitución, que señala al ejército como garante de la unidad nacional (“Las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial…”). Hoy ese ejército está mandado por una nacionalista catalana.
En 2004 el socialismo zapatero denunció que el PP había dejado una situación económica lamentable, con agujeros por todas partes, y que, levantadas las alfombras, la bonanza económica de los gobiernos de Aznar había sido, según el Solbes de 2005, una gran mentira. Hoy se niega que la economía española esté atravesando una de sus peores crisis.
Con el terrorismo hemos pasado del talante de 2004 a las actitudes. Hace cuatro años era preciso mantener un talante comprensivo, olvidadizo y dialogante para acabar con los nacionalistas armados. Hoy en cambio basta con la actitud.
El señor Rodríguez pretende vendernos en esta ocasión que en lugar de Pacto por las libertades y contra el terrorismo, es preferible un pacto entre el PSOE y el PNV basado no en los textos consensuados y aprobados por el Parlamento de la nación, sino en las actitudes.
Se mantiene así la arraigada costumbre zapatera del oscurantismo. Lo importante, según este gobierno bis, es la actitud frente al crimen. ¿Los compromisos? ¡Uf! ¡Es que si exigimos compromisos por escrito, igual el PNV no quiere firmarlos! Y aquí ya se sabe que lo importante es salvar el trasero a los de siempre. Vidas paralelas. Caricaturas zapateras. Mientras los ciudadanos, usted y yo, corremos con los gastos.