Cuando el PSOE buscaba renovación

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11.05.08 | 00:24. Archivado en Miguel Vidal Santos

El 29 de enero de 1998 Felipe González rechazó encabezar las listas del PSOE a las generales de 2000 y propuso a Joaquín Almunia, que contaba con el respaldo del aparato del partido. Pero las elecciones primarias dieron el triunfo a José Borrell, un candidato rechazado por el felipismo. El aparato socialista pareció encajar la derrota, pero meses después el diario “El País” emprendió una dura compaña contra Borrell, que al final dimitió presionado por unas informaciones en las que se involucraba a algunos de sus colaboradores en operaciones fraudulentas. Las primeras primarias del PSOE naufragaban. El candidato del 2000 fue Almunia.
En abril de aquel año, un puñado de socialistas desconocidos incluso para sus propios compañeros empezaron a moverse entre las bambalinas de la crisis del PSOE. Hasta aquel momento no habían destacado por nada. Uno de ellos llevaba nada menos que catorce años sentado en el Congreso sin haber tomado una sola iniciativa. Se llamaba José Luis Rodríguez.
El 25 de junio de 2000, los diputados desconocidos presentaron su candidatura para dirigir el PSOE. Se consideraban capacitados para sustituir a Felipe González y tenían a su candidato, el mencionado Rodríguez, por más capaz que el dos veces ministro Almunia. Rodríguez carecía de experiencia, nunca había gestionado, no había tenido ningún cargo público, no había trabajado nunca en una empresa privada. Su única actividad profesional había sido un contrato de profesor ayudante durante tres años. Eso y catorce años sentado en las Cortes sin abrir la boca.
José Luis Rodríguez y sus desconocidos sin experiencia fundaron una corriente llamada “Nueva Vía”. Sus rivales eran tres de las personas más conocidas y mejor valoradas en su partido, Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez.
En su discurso, José Luis Rodríguez expuso sus objetivos, que resumió así:
“1. Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes. 2. Dar prioridad a la educación y crear empleo estable. 3. Dar a los padres más tiempo para pasar con sus hijos y cuidar a los ancianos. 4. Promover la cultura. 5. Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más necesitados. 6. Ayudar a éstos con iniciativas de calidad. 7. Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los valores por encima de los intereses coyunturales.”
Esta sarta de vaguedades le permitió ganar la secretaría general, dirigir su partido y llegar a Moncloa. ¿Se equivocaron quienes votaron en aquella reunión un programa tan anodino? Es cierto, su candidato ganó las elecciones. Gracias a que cometieron el inmenso error de elegirle. Algunos congresos los carga el diablo.

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