La ciencia lingüística de Jordi Pujol

26.03.08 | 02:34. Archivado en Columnas

En un XLSEMANAL, nº 1065 (23-29 de marzo), aparece, en lengua castellana, una entrevista que Virginia Drake hace al ex-President. Éste explica su “modus operandi” para preparar sus discursos y alude a uno que pronunció en Torrente. Dice la entrevistadora, “saca dos octavillas arrugadas con apenas media docena de frases cortas”. Le habían pedido que hablase de Europa.

Y la entrevistadora pregunta: “¿Y lo hizo en catalán o en valenciano?”. La respuesta es el objeto de este espacio, por lapidaria y lapidadora.

Responde Jordi Pujol: “Para mí, para los científicos, y para la Academia Valenciana de la Lengua, catalán y valenciano son lo mismo”. Hubiera sido más escueto responder, “catalán y valenciano son lo mismo”. Pero el ex-President quiso reforzar su respuesta con tres argumentos de “calidad”. Primero el suyo propio (“para mí”, o sea el dios de los filólogos); segundo, los científicos (“para los científicos”, ¿cuántos, todos, la mayoría y qué mayoría, o porcentaje, la nebulosa científica? ¿Contó los que opinan sobre la independencia de la lengua valenciana, derivada del latín, como el catalán, pero no del catalán?); y tercero, “para la Academia Valenciana de la Lengua”.

Con semejante respuesta afirmativa de la unidad de la lengua, el señor Pujol ha hecho un flaco favor, siguiendo su orden: primero a sí mismo porque en tiempos cuaresmales, siquiera por humildad fingida es absurdo poner el carro delante del burro, hubiera sido mejor, si así decide la unidad, “per se”, incluirse el último; segundo, porque demócrata él de toda la vida (la misma entrevista reconoce haber dicho a su esposa antes de casarse “primero Cataluña, luego, la familia”) debe saber que la ciencia no es unánime, ni tampoco la decisión política, porque mientras catalanes y baleares, en sus respectivos Estatutos reconocen como lengua propia el catalán, los valencianos, en su propio Estatuto, no lo reconocen así, sino que dictan “valenciano”, y como Bloque Constitucional, debe respetarse, incluso por el señor Pujol; y tercero, por su falta de mano izquierda al dejar a la AVL, como aquel de Antequera, “con el culo fuera”.

Ahora resulta que la AVL está haciendo ímprobos esfuerzos para cumplir el mandato estatutario, al que está obligada, aunque tenga que “inventarse” lo del sistema, para concluir en su conocida Gramática, que cabe la diglosia entre el “valenciano formal” y el “valenciano poco formal”, lo que rompería la unidad si el formal fuese “catalán”, y el poco formal fuese “valenciano”.

Nadie, mejor sería decir pocos, niegan el “valor político altísimo de Jordi Pujol”, pero de la política a la lengua, aunque sea valenciana, hay muchos pasos a dar, mucho camino por recorrer, y siempre será absurdo que un pontífice de la política, ejerza de pontífice de la filología, como si fuera el Zeus Olímpico.

Ese “para mí” de Pujol demuestra claramente, que hay muchas cosas más bajo la alfombra imperialista que no sólo pretende absorber lenguas, sino culturas y patrias (No fue preguntado por la cultura catalana ni sobre los fantasmagóricos “països catalans”; ¡sería curioso saber qué cuatro gatos hablan catalán en Occitania francesa!).

Pero queda lo más importante. Este espacio, hoy de protesta, respetando lo que no debo respetar, que hablo catalán, en contra de mi Estatuto y por decisión, en parte, de Jordi Pujol (escribo en castellano lenguaje de la entrevista que comento), ¿pero qué hacen las Instituciones valencianas atacadas, sí, atacadas por las expresiones del ex-President, la Generalitat Valenciana, por cuanto desconoce nuestro Estatut, y la AVL, que dice lo que no dice?...

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