Todos cuantos piensan y escriben, bien, regular o mal, suelen, solemos, tener “manías”, ya sean temáticas, porque los temas no se acaban, ya sean teóricas, porque es siempre placentero teorizar, y sobre todo que la humildad obligue al cambio teórico; lo que hace que algunas manías no sean graves, ni incurables.
Si ustedes hacen memoria de alguno de mis espacios, se habrán dado cuenta que para mí el renacimiento-humanismo, fue en todo caso “recíproco”, de importación-exportación. He facilitado ya muchos ejemplos que no debo insistir.
Inicio hoy un tema preocupante, por su raíz: el tema misionero, referido a misioneros valencianos, que cruzaron mares atlánticos o índicos o pacíficos, para evangelizar, pero también para salvar culturas, que fundaron ciudades donde había páramos desiertos, que impulsaron regadíos, que alimentaron indígenas, que estudiaron etnias, lenguas y territorios hasta entonces desconocidos. Auténticos Humanistas y/o Ilustrados en el exilio voluntario, que dejaron para la posteridad relaciones y cartas de gran valor geográfico y etnográfico.
Con motivo del Vº Centenario del Descubrimiento de América se publicaron dos volúmenes, la “Vida y obra de tres forjadores de Norteamérica” Antonio Margil de Jesús, Luis Sales y Antonio Reyes. La introducción de Vicent Ribes Iborra, sencillamente asombra. Al nombrar, nada menos que 275 misioneros valencianos: 67 nacidos en Valencia; 18 en La Vall d’Albaida; 16 en L’Alacantí; 15 en La Marina Alta; 12 en el Vinalopó; 11 en Baix Vinalopó i Comtat; 9 en La Plana Alta, L’Horta y La Marina Baixa; 8 en El Baix Maestrat y La Safor; 6 en El Camp de Morvedre; 5 en La Costera y L’Alcalatén; 4 en La Plana Baixa, Ayora y Les Valls del Vinalopó; 3 en Alt Maestrat y Baix Segura; 2 en Alt Palancia y Els Ports; y 1 cada comarca de Ademús, Camp de Túria, Plana d’Utiel, Els Serrans y el Vinalopó Mig. Se desconoce el lugar de nacimiento de 19, al parecer también valencianos; y quizá no aportaron misioneros El Alto Mijares, La Hoya de Buñol, La Ribera Baixa y La Canal de Navarrés. No cabe duda que el Reino de Valencia estuvo bien representado.
Sigue asombrando, que había misioneros valencianos en el siglo XVI: Estados Unidos, México, Colombia y Filipinas; en el XVII: Estados Unidos, México, Perú, Colombia, Venezuela, Filipinas, Japón y China; en el XVIII: Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile, Argentina, Uruguay, Filipinas, Japón, Vietnam, Laos y Camboya.
Se podrían analizar temas concretos, tales como: las travesías oceánicas; las experiencias indianas; el orden cronológico; sus padecimientos e incluso martirios; su obra literaria (Agramunt, Alapont, Arenós, Balaguer, Benito, Campos, Castelló, Concepción, Escrich, Giner, Guelda, Guell, Gumilla, Gutierrez, Ibáñez, Leonart, Margil de Jesús, Martí, Mascaroz, Mayor, Messeguer, Orfanell, Pascual, Pellicer, Reyes, Sales, Sebastián, Reig, Zúñiga)… y algunos más.
Pero el espacio y los espacios obligan, y sería desproporcionado que dedicara unos trescientos espacios para acercarles a una mínima parte de su historia humanística en su plan de colonización “cristiana” humanitaria. No sé si acertaré en la elección, pero en días sucesivos trataré de acercarles a su heroicidad humana, en aquella parte en que nuestra ignorancia más sorprende. Los Oscar son los Oscar, pero nadie ha propuesto aún que se otorgue a título póstumo uno de ellos a Antonio de los Reyes Carrasco. Mañana les explicaré mejor y con más detalle.