La 2ª carta de Sales

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06.05.08 | 01:39. Archivado en Vicente L. Simó Santonja

Trata esta segunda carta de la conquista espiritual y temporal de California, haciendo ver cuan necesarios y útiles son los religiosos, “pues lo que no se puede conseguir con tropa bien armada, muchas veces se alcanza con palabras o con algunos pequeños dones de los misioneros: al mismo tiempo los Indios no dexan de advertir el buen corazón de los religiosos, porque por lo común suelen oponerse a las violencias… y por eso los indios generalmente en todas sus tribulaciones y opresiones acuden al misionero”.

Describe Sales el carácter de los habitantes tomando como linde el Canal de Santa Bárbara en la California Nueva. De una parte “son soeces, sucios, dexados, sin ninguna habilidad, ni aun para vestirse de pieles”. De la otra “se ven unos Indios curiosos, ágiles, trabajadores, singularmente de carpintería… tienen sus mercados, sus casas y almacenes, y hacen sobreros, casquetes, platos… y todo lo hacen de juncos de diferentes colores… van medio vestidos, se defienden de los fríos, no padecen tantas hambres y viven en la más apreciable unión”.

El dominico Sales se pregunta cuál puede ser la razón de la diferencia entre dos etnias tan cercanas. Y sorprende su respuesta: los chinos navegantes por aquellos mares, debieron naufragar y al saltar a tierra, siendo ingeniosos, idearon herramientas para subsistir. Llega a decir que él había visto loza china y hasta un tejo de oro que regaló al virrey Bucarelli.

Esta segunda carta tiene gran interés porque recoge la “Nómina de las misiones fundadas por los Padres expulsos, con expresión del año y de sus bienhechores”. Son en total 13 Misiones, entre 1698 y 1757. Una de ellas, la de San Francisco de Borja, fue fundada por la valenciana Duquesa de Gandia en 1757. Pero aún es mayor el contenido que ofrece del “Informe que yo, D. Josef Tobar y Tamáriz, primer Piloto de la Real Armada, doy al excelentísimo Señor Virrey de Nueva España, en obedecimiento de superior orden comunicada con fecha de 29 de agosto de 1789”.

En los tiempos actuales, la defensa de la Naturaleza y de las especies protegidas ocupa importantes espacios mediáticos y políticos. Háganse cargo de esta brutal caza de ballenas:
“El más especial alimento que tienen estos bárbaros, después de la atrocidad referida (la antropofagia de niños/as hasta de cuatro años), es la carne de ballena; y es tanta la alegría que reciben estos bárbaros quando llegan a agarrar una, que echan suertes, y precisamente han de matar dos a quienes les toque, sin excepción alguna más que a su Capitán; les cortan la cabeza, los cuerpos arrojan al mar, y las cabezas las empluman y desforman bayles, diciendo ellos que por el motivo de echar aquellos cuerpos vienen las ballenas, y esta es la causa de esta barbaridad”. ¡Cebos humanos, puros y duros!

Las simples enumeraciones alimenticias explican que cuanto menos no pasaban hambre: multitud de aves, águilas, palomas torcaces, patos chinos, osos, venados, zorros, armiños, bacalao, lenguado, arenque, ballena, lobo, nutria y un pez no conocido que tenía dos pies bajo de las aletas. Y plantas: rosa de Castilla, manzanilla, ajenjos, fresas o madujas (sic), zarzamirras, apio, vinagrera, quelites…

Al terminar esta segunda carta, ya anuncia la tercera en la que se ocupará de la gloria que ha resultado y resulta a la Religión de Predicadores, los trabajos y penalidades de los Misioneros Dominicos en la conversión de los gentiles y la extensión de los dominios de España. Vamos tomando conciencia de que España, solo con sus tropas hubiera conseguido muchos menos que con la especial “tropa de misioneros”, que sufría para evangelizar y sobre todo disminuía la pobreza de aquellos gentiles.

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